| Un regalo de la naturaleza: La fuente de la vida
Hace ya más de 250 millones de años la sal marina quedó cristalizada y acumulada en los yacimientos montañosos albergando en su composición orgánica una capacidad energética curativa extraordinaria.
Un legado excepcional del mar primitivo, el origen de toda forma de vida.
La sal cristalina del Himalaya, debidamente mezclada con agua, es una fuente inestimable de energía curativa acumulada. Hoy, es la sal energéticamente más rica que conocemos.
La sal cristalina del Himalaya es un condimento de altísimo valor nutricional y una fuente importantísima de curación pudiéndose aplicar tanto de modo externo (baños, lavados, cataplasmas e inhalaciones) como interno (bebidas de solución o agua salina). Asimismo, puede también aplicarse a modo de máscara facial para regenerar e hidratar la piel.
Autor: Dr. Jurgen Weihofen |