| Los granos de cereales y legumbres son alimentos muy concentrados. Su bajo porcentaje en agua, junto con su riqueza en almidón y proteínas hacen que no se puedan ingerir crudos.
Con la germinación se liberan las energías latentes del grano. El almidón se transforma en azúcares más simples por las enzimas vivas. Las proteínas se descomponen en aminoácidos.
Las vitaminas y enzimas se sintetizan. Se puede decir que la germinación es una predigestión.
Unos días al sol y el germinado alcanza su punto de máxima vitalidad.
¿QUÉ SE PUEDE GERMINAR?
Cualquier grano.
¿QUÉ NECESITA EL GRANO PARA GERMINAR?
Agua, aire, ambiente cálido, (20º a 25º C) y oscuridad.
MODO DE EMPLEO ¿Cómo usar el germinador?
- Lavar los granos. Colocarlos en una bandeja.
- Se llena de agua el plato. Se introduce en él la bandeja con los granos y se tapa.
- Se coloca en un lugar oscuro y cálido. Este proceso dura tres horas para la alfalfa y el fenogreco y de doce a quince horas para las lentejas, guisantes, soja…
- Pasado este tiempo se quita el agua y se enjuagan con agua tibia los germinados. Se vuelve a colocar en un lugar oscuro y cálido.
- Los días siguientes se riegan y se escurren las semillas.
- Pasados unos días el germinado ya está listo. Sólo queda exponerlo a la luz indirecta del sol durante un día para que aumente su contenido de clorofila.
- Con el resto de las bandejas se realizará el mismo proceso comenzando un par de días después. Lo que permite tener germinados en su punto en todo momento.
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